Benidorm se pone las pilas con el reciclaje: formación sobre biorresiduos en hoteles y colegios
Quien pase estos días por la cocina de un hotel de Benidorm o por las dependencias de un colegio puede cruzarse con algo más que con el personal habitual: los educadores ambientales del Consorci Mare están recorriendo la ciudad para enseñar, de primera mano, cómo separar correctamente los biorresiduos. Esta campaña de formación ya está en marcha en una veintena de hoteles y en los colegios e institutos del municipio, y llega con el objetivo de mejorar el reciclaje en nuestro día a día.
La iniciativa no surge de la nada. Fueron las concejalías de Limpieza Viaria y Educación las que pidieron al Consorci poner en marcha estas acciones, aprovechando que el organismo dispone de un servicio de educadores específico para atender las necesidades de educación, sensibilización y divulgación de los municipios consorciados. La patronal hotelera Hosbec también se sumó a la petición, consciente del papel clave que juega el sector en la correcta separación de los residuos.
De la prueba piloto a la acción formativa
El camino empezó el pasado 31 de julio, cuando se realizó una prueba piloto de recogida separada de biorresiduos, también conocidos como FORS, en un conjunto de hoteles y establecimientos de la ciudad. Durante los meses de agosto, septiembre y octubre, los hoteles prestaron el servicio con resultados satisfactorios, según destacan los responsables de la campaña.
Aun así, la normativa marca un listón muy claro: el porcentaje de impropios, es decir, los restos que no corresponden a la fracción orgánica, no debe superar el 20 %, un umbral que bajará hasta el 15 % a partir de 2027. Por eso, tal como ha explicado el concejal de Limpieza Viaria, Luis Navarro, el Ayuntamiento y la patronal consideraron necesario poner en marcha una acción formativa puntual en los propios establecimientos.
A quién va dirigida la formación
La campaña se centra en el personal que cada día genera y deposita los restos orgánicos en el contenedor marrón: las cocinas, el office, la sala o los equipos de limpieza de los hoteles. El objetivo, según ha precisado el edil, es que estos trabajadores sepan qué criterios deben seguir para separar bien y entiendan las consecuencias que tiene la presencia de impropios, tanto para el tratamiento de la fracción como para la continuidad del propio servicio.
Y es que un mal reciclaje no se queda en un pequeño desliz: si la fracción llega con demasiados elementos que no tocan, la producción puede acabar rechazada, lo que afecta al tratamiento posterior de los residuos y al funcionamiento del servicio para toda la ciudad.
También en los centros educativos
La misma actividad se está desarrollando en los colegios e institutos de Benidorm, en este caso dirigida al personal de los centros encargado de realizar la separación selectiva de los residuos. Las jornadas abordan cuestiones como qué materiales se pueden depositar y cuáles quedan fuera, los errores más habituales que se detectan al analizar los restos recogidos, la utilización de bolsas compostables y de recipientes adecuados, o qué ocurre cuando la carga es rechazada por exceso de impropios.
Una de estas sesiones se ha celebrado este martes en el colegio Gabriel Miró, donde el equipo formador ha desgranado todos estos puntos con el personal del centro.
Por qué importa a los vecinos
Benidorm es una ciudad de vocación turística, con una enorme cantidad de hoteles, restaurantes y establecimientos que generan restos orgánicos a diario. Que la separación se haga bien en cocinas y offices se traduce en un mejor tratamiento de los residuos, en un servicio más eficiente y, a la poste, en un municipio más limpio y sostenible para quienes vivimos aquí y para quienes nos visitan.
Además, la campaña tiene un efecto multiplicador: el personal formado en hoteles y colegios no solo mejora su gestión diaria, sino que puede transmitir buenas prácticas a clientes, alumnado y familias. Y ante un marco legal cada vez más exigente, con ese 15 % de impropios como techo en 2027, Benidorm se adelanta a los plazos para llegar a esa fecha con los deberes hechos.
Así que ya sabes: el contenedor marrón es el destino de los restos orgánicos, y cada vez más personas de la ciudad saben exactamente qué puede ir dentro. Un pequeño gesto en una cocina o en la sala de un hotel que suma mucho por Benidorm.


